
O coronel chileno na reforma Mario Manríquez, 73 anos, foi hoje acusado pela justiça do seu país de ser o responsável pelo assassínio do cantor Victor Jara, na esteira do golpe do general Augusto Pinochet, em 1973
O juiz Juan Fuentes deu por concluídas as investigações ao caso e acusou formalmente o coronel da autoria do crime.
Victor Jara, considerado um dos mais proeminentes representantes da "nova canção" latino-americana dos anos 60 e 70, era também um destacado militante comunista, apoiante do derrubado presidente democrata Salvador Allende.
Capturado depois do golpe de 11 de Setembro de 1973, Jara foi levado por militares fiéis à junta para um estádio de futebol usado como campo de detenção.
Documentação vinda a lume revelou que o cantor foi torturado, as suas mãos - com que tocava viola - esmagadas à coronhada e, finalmente, abatido a tiro.
O brutal assassínio elevou-o a símbolo internacional da resistência contra o regime de Pinochet.
A investigação ao crime estava a decorrer desde 2005.
Lusa / SOL
Para que nunca mais actos tão bárbaros como este se repitam, gostaria de deixar aqui o último poema que Victor Jara escreveu no Estádio Santiago em Setembro de 1973.
“Somos cinco mil
en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿ Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país ?
Solo aqui
diez mil manos siembran
y hacen andar las fabricas.
¡ Cuánta humanidad
con hambre, frio, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura !
Seis de los nuestros se perdieron
en el espacio de las estrellas.
Un muerto, un golpeado como jamas creí
se podria golpear a un ser humano.
Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores
uno saltó al vacio,
otro golpeandose la cabeza contra el muro,
pero todos con la mirada fija de la muerte.
¡ Qué espanto causa el rostro del fascismo !
Llevan a cabo sus planes con precisión artera
Sin importarles nada.
La sangre para ellos son medallas.
La matanza es acto de heroismo
¿ Es este el mundo que creaste, dios mio ?
¿Para esto tus siete dias de asombro y trabajo ?
en estas cuatro murallas solo existe un numero
que no progresa,
que lentamente querrá más muerte.
Pero de pronto me golpea la conciencia
y veo esta marea sin latido,
pero con el pulso de las máquinas
y los militares mostrando su rostro de matrona
llena de dulzura.
¿ Y Mexico, Cuba y el mundo ?
¡ Que griten esta ignominia !
Somos diez mil manos menos
que no producen.
¿Cuántos somos en toda la Patria?
La sangre del companero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas
Asi golpeará nuestro puño nuevamente
¡Canto que mal me sales
Cuando tengo que cantar espanto!
Espanto como el que vivo
como el que muero, espanto.
De verme entre tanto y tantos
momentos del infinito
en que el silencio y el grito
son las metas de este canto.
Lo que veo nunca vi,
lo que he sentido y que siento
hara brotar el momento...”
(Victor Jara, Estadio Chile, Septiembre 1973)